Vuelve
Vuelve —Bájalo de ahí que quiero tocarte. Ema dejó que el gato le masajeara el pecho unos minutos más y después lo empujó al piso de mala gana. Seguía mirando la revista. El gato se escabulló como líquido. Me puse encima, como siempre, y bajé hasta la ingle. Cinco minutos ahí y empezó a sudar. Un día me dijo que ya no le gustaba que la penetrara, que le excitaba que le chupara ahí , y señaló la ingle, y yo le dije que estaba bien, que no hacía falta. Ese día cada uno puso sus necesidades sobre la mesa, y desde entonces he seguido sus instrucciones. La mala gana con la que bajó al gato no tenía que ver con el placer de ella, sino con el mío: nunca me hace venir. Nuestro sexo busca solo el orgasmo. Ella no ha dejado de estar incómoda desde que le dije que me tocara con fuerza ahí , entre el pene y el ano: le dije que siguiera la línea que parece cicatriz y que cose el lado derecho con el izquierdo. Siempre pasa lo mismo: ella se viene, intenta hacerme venir y cuando no puedo ...
